Cuando un ser querido se va por accidente, la mente no deja de hacer preguntas. Y las respuestas pueden dejarla tranquila por un momento, pero no pueden traernos paz.
Mi corazón me dice que uno no viene al mundo para irse por accidente. El cuerpo humano es delicado, no es indestructible, y hay cosas que no puede superar. Pero eso no significa que esto sea parte de nuestro Plan Divino. Karma o no, nadie lo puede saber ni lo sabremos desde este plano. La Vida continúa, sino en este mundo, en el más allá, para luego volver a nacer y seguir nuestro camino desde donde lo dejamos...
Quizás la única esperanza de Paz y Consuelo para los que se quedan, perdidos en el aturdimiento de los sentidos y la incapacidad de la mente, que busca una razón en la sin razón, sea refugiarse en el silencio de sus propios corazones. En esa quietud, en ese latido, en ese silencio, oirán la voz de quien sólo dejara su cuerpo físico, diciéndoles: "Aquí estoy! Estoy bien! Siente la felicidad y el gozo que yo siento. Aquí me encontrarás siempre, en tu corazón. No me iré a ninguna parte, porque aquí, en el corazón, somos Uno".
Todo mi amor, Luz y bendiciones para ti,
Sebastián Wernicke
Amantes de la Luz
Enseñanza Espiritual de la Nueva Era
YoSoy@AmantesdelaLuz.com
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